El periódico "El País" nos ofrece una entrevista realizada al hermano de Madonna, Christopher Ciccone, quién recientemente ha publicado una biografía sobre la vida de la estrella.
¿Qué ha hecho tu hermana para impedir que publicaras este libro?
Christopher Ciccone: Lo llevé bastante en secreto, así que no averiguó que saldría hasta tres semanas antes. Para entonces, hacía meses que no nos hablábamos. Me mandó un e-mail que decía: "Llámame". Y yo a e-mails así ya no respondo, así que no la llamé. Luego me llamó y no le devolví la llamada. Luego, otro e-mail. Y así hasta que telefoneó a mi padre. Quería que él me quitara de la cabeza la idea de publicarlo. Lo cierto es que durante la elaboración de este libro estuve muy cercano a mi padre. Cuando tuve la primera copia en la mano, antes de que saliera a la venta, fui a sus viñedos en Michigan, le encerré en su despacho y le obligué a leerlo. Quería tener su aprobación antes que la de nadie.
¿Y algún amigo de Madonna te sigue dirigiendo la palabra después de leerlo?
C. C. Gwyneth Paltrow, por ejemplo. Quizá porque ella no está tan metida en el rollo de la cábala. Y en los últimos tiempos mi hermana se mide mucho por eso: o estás en la cábala o estás fuera, literalmente. A mí la cábala me interesa, pero creo que ha reafirmado la parte más autoritaria de mi hermana.
¿Y qué hay de Donatella, Naomi y Kate?
C. C. No cuento nada sobre ellas que no haya trascendido públicamente. He hablado con Naomi, y por ella está bien. No podía preocuparme por cómo se sentiría todo el mundo por narrar mis vivencias.
Tu hermana es capaz de bailar durante horas sobre unos tacones. ¿Hay algo de ella que te dé más envidia que eso?
C. C. [Risas] Su liquidez económica.
Dudo que tu hermana te perdone que cuentes lo tacaña que es con el dinero.
C. C. El dinero, desgraciadamente, ha sido uno de los ejes de nuestra relación. Sobre todo, porque nunca me pagaba lo mismo que le pagaría a cualquier otro decorador o director artístico. Reconozco que gracias a ella he podido desarrollar mi creatividad de mil formas. Eso lo compensaba todo.
¿Qué haces ahora que ya no cuentas con el respaldo de tu hermana?
C. C. Estoy escribiendo una película que dirigiré yo mismo a finales de verano. Se llama Being bad y trata sobre drogas, sexo, asesinatos y fiestas.
Suena muy Guy Ritchie.
C. C. Oh, no tendrá nada que ver con él, te lo puedo asegurar. Yo soy mucho mejor director que Guy Ritchie.
¿Es la pareja de tu hermana que más desapruebas?
C. C. Desde luego. Su empeño en subrayar siempre su masculinidad a costa de hacer comentarios homófobos resultaba bastante irritante.
Y de todas sus parejas, ¿cuál ha sido tu favorita?
C. C. Warren Beatty. Era un tío divertido y cero pretencioso. Prefería conocer a los demás que pasarse la noche hablando de sí mismo.
En el libro no te cortas en decir que da la impresión de que tu hermana trata de competir con Angelina Jolie. ¿Por qué crees que tiene tanto empeño en adoptar otra vez en Malaui?
C. C. Es un síntoma más de lo mucho que se puede empeñar mi hermana en algo. Cuando decide conseguir algo no para hasta obtenerlo. Hay que decir en su favor que también es muy generosa en sus causas caritativas, como ésta de Malaui o la lucha contra el sida.
¿Cuándo crees que dejará de comportarse sobre el escenario como si tuviera 20 años?
C. C. [Risas] Creo que en algún momento dejará de ser tan intensa con ese rollo Britney Spears y descubriremos lo increíble que puede ser la Madonna madura.
¿Recuerdas la última vez que te regaló algo?
C. C. Hace un par de años, por mi cumpleaños, me envió flores.
¿Cuál es la mayor mentira sobre Madonna que hayas oído nunca?
C. C. La mayor parte de las mentiras que publica la prensa sensacionalista sobre mi hermana se acerca mucho más a la realidad de lo que se puedan imaginar. Sorprendentemente, el 90% de las veces aciertan.
¿Hay algún hermano de famoso con el que te sientas identificado?
C. C. [Risas] Nunca he conocido a nadie en mi situación.
Imagina que esto fuera el final de uno de esos e-mails que te cruzas con tu hermana, ¿cómo te despedirías?
C. C. Madonna, compra el libro, léelo y después me llamas.
¿Qué ha hecho tu hermana para impedir que publicaras este libro?
Christopher Ciccone: Lo llevé bastante en secreto, así que no averiguó que saldría hasta tres semanas antes. Para entonces, hacía meses que no nos hablábamos. Me mandó un e-mail que decía: "Llámame". Y yo a e-mails así ya no respondo, así que no la llamé. Luego me llamó y no le devolví la llamada. Luego, otro e-mail. Y así hasta que telefoneó a mi padre. Quería que él me quitara de la cabeza la idea de publicarlo. Lo cierto es que durante la elaboración de este libro estuve muy cercano a mi padre. Cuando tuve la primera copia en la mano, antes de que saliera a la venta, fui a sus viñedos en Michigan, le encerré en su despacho y le obligué a leerlo. Quería tener su aprobación antes que la de nadie.
¿Y algún amigo de Madonna te sigue dirigiendo la palabra después de leerlo?
C. C. Gwyneth Paltrow, por ejemplo. Quizá porque ella no está tan metida en el rollo de la cábala. Y en los últimos tiempos mi hermana se mide mucho por eso: o estás en la cábala o estás fuera, literalmente. A mí la cábala me interesa, pero creo que ha reafirmado la parte más autoritaria de mi hermana.
¿Y qué hay de Donatella, Naomi y Kate?
C. C. No cuento nada sobre ellas que no haya trascendido públicamente. He hablado con Naomi, y por ella está bien. No podía preocuparme por cómo se sentiría todo el mundo por narrar mis vivencias.
Tu hermana es capaz de bailar durante horas sobre unos tacones. ¿Hay algo de ella que te dé más envidia que eso?
C. C. [Risas] Su liquidez económica.
Dudo que tu hermana te perdone que cuentes lo tacaña que es con el dinero.
C. C. El dinero, desgraciadamente, ha sido uno de los ejes de nuestra relación. Sobre todo, porque nunca me pagaba lo mismo que le pagaría a cualquier otro decorador o director artístico. Reconozco que gracias a ella he podido desarrollar mi creatividad de mil formas. Eso lo compensaba todo.
¿Qué haces ahora que ya no cuentas con el respaldo de tu hermana?
C. C. Estoy escribiendo una película que dirigiré yo mismo a finales de verano. Se llama Being bad y trata sobre drogas, sexo, asesinatos y fiestas.
Suena muy Guy Ritchie.
C. C. Oh, no tendrá nada que ver con él, te lo puedo asegurar. Yo soy mucho mejor director que Guy Ritchie.
¿Es la pareja de tu hermana que más desapruebas?
C. C. Desde luego. Su empeño en subrayar siempre su masculinidad a costa de hacer comentarios homófobos resultaba bastante irritante.
Y de todas sus parejas, ¿cuál ha sido tu favorita?
C. C. Warren Beatty. Era un tío divertido y cero pretencioso. Prefería conocer a los demás que pasarse la noche hablando de sí mismo.
En el libro no te cortas en decir que da la impresión de que tu hermana trata de competir con Angelina Jolie. ¿Por qué crees que tiene tanto empeño en adoptar otra vez en Malaui?
C. C. Es un síntoma más de lo mucho que se puede empeñar mi hermana en algo. Cuando decide conseguir algo no para hasta obtenerlo. Hay que decir en su favor que también es muy generosa en sus causas caritativas, como ésta de Malaui o la lucha contra el sida.
¿Cuándo crees que dejará de comportarse sobre el escenario como si tuviera 20 años?
C. C. [Risas] Creo que en algún momento dejará de ser tan intensa con ese rollo Britney Spears y descubriremos lo increíble que puede ser la Madonna madura.
¿Recuerdas la última vez que te regaló algo?
C. C. Hace un par de años, por mi cumpleaños, me envió flores.
¿Cuál es la mayor mentira sobre Madonna que hayas oído nunca?
C. C. La mayor parte de las mentiras que publica la prensa sensacionalista sobre mi hermana se acerca mucho más a la realidad de lo que se puedan imaginar. Sorprendentemente, el 90% de las veces aciertan.
¿Hay algún hermano de famoso con el que te sientas identificado?
C. C. [Risas] Nunca he conocido a nadie en mi situación.
Imagina que esto fuera el final de uno de esos e-mails que te cruzas con tu hermana, ¿cómo te despedirías?
C. C. Madonna, compra el libro, léelo y después me llamas.
Gracias a ReInventionMadonna

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